La catequesis familiar, la oración y el testimonio de fe, resultan un componente primordial para la formación de los chicos. Es muy conveniente que surja de una experiencia fuerte, en la que todos se sientan invitados a participar y a celebrar juntos. Si toda la familia se involucra en la preparación, celebración y sostén en el tiempo de estas vivencias religiosas, los hijos crecerán vigorosamente en su vida de fe. Juntos en ese camino, tuvimos otra reunión de padres de aquellos alumnos que este año recibirán los sacramentos de iniciación. Con mucho entusiasmo, pudieron reflexionar en grupos sobre distintos textos alusivos al valor de renovar la vida de fe en familia. En este nuevo encuentro las catequistas compartieron con los presentes, la mirada desde la cual se abordan los temas propios del Sacramento de la Confesión, descubriendo a un Dios Padre que es misericordioso, que nos espera siempre y nos abraza con su perdón. Explicaron también, las enseñanzas que surgen de las parábolas del Buen Pastor y del Hijo Pródigo. Al terminar, compartieron con sus hijos un enriquecedor momento de oración frente a la imagen de la Virgen. Hubo un explícito gesto de gratitud por este año de inmensa gracia para todas las familias.

¡Sí, prometo!
La promesa de lealtad a la bandera en cuarto grado, supone un alto valor formativo en tanto fomenta la identidad nacional, el compromiso y los valores ciudadanos.
