Plantar un árbol es una manera de dar vida y construir futuro. Hacerlo, es un modo de afirmación de la posesión de un predio, tiene un gran simbolismo que involucra muchos aspectos: de permanencia, de arraigo, de futuro, de crecimiento, y de conexión con la naturaleza. Es una acción que conserva un poderoso significado cultural e histórico. Por supuesto, puede significar un recurso didáctico práctico para enseñar sobre el cuidado del ambiente y la importancia de los ciclos naturales. El Colegio propició, en una jornada espectacular, una implantación de diversos ejemplares arbóreos que involucró a los alumnos, docentes, familias – en fin – a toda la comunidad, en un proyecto colaborativo de fuerte impacto. Arrancamos con la bendición de la jornada, que realizó el Diácono permanente y abuelo de nuestros alumnos, D. Jorge Enrique Duarte. Seguidamente, Belén Klappenbach de de la Torre, explicó el sentido de esta labor y su fuerte valor simbólico. Fue una experiencia lindísima en la nueva casa del Colegio, todos empeñados en «hacer Comunidad». Bajo el lema «Raíces que unen», esta entusiasta reunión, puso manos a la obra en la implantación de más de setenta árboles. Un gesto que ahora obligará – mediando nuestra paciencia – a cuidar, a proteger, a favorecer el arraigo, para poder disfrutar del esfuerzo realizado.
Se están poniendo en condiciones los espacios de aprendizaje al aire libre, con el objeto de mejorar la concentración y el bienestar de los alumnos. No es menos importante involucrar a la comunidad en la conciencia ambiental, además de proveer sombra y embellecer el entorno escolar. Como decíamos más arriba, de acá en más, importa el compromiso y el mantenimiento continuo, el seguimiento y cuidado de esos arbolitos, como un símbolo de labor bien gestionada para el futuro.
Graduaciones que también enriquecen a nuestro Colegio.
Las graduaciones académicas de los docentes enriquecen a nuestra institución educativa.

