Los chicos de jardín volvieron a las Salas, aunque de un modo distinto.

Las acciones cotidianas durante la pandemia de COVID-19 resultan difíciles para las familias y los chicos, y son un desafío de muy incierto resultado para los colegios y sus docentes. El retorno a las aulas supone un paso fundamental, aunque no exento de múltiples dudas. La apertura del Jardín, que el Colegio gestiona desde junio pasado, ha tenido por objetivo asegurar la integración, los aspectos vinculares, entre la Institución escolar y los niños confiados a su responsabilidad. Después de ocho meses de aislamiento social, la Jefatura de Inspección autorizó el protocolo diseñado por el Colegio para el retorno a las aulas. Barbijo, distanciamiento social y un cierre del año que nos ofrece esperanzas de un paulatino retorno a cierta normalidad.

Un gran cambio se irá instalando en los colegios respecto de aquella situación que vivíamos en marzo de 2020. Es obvio que tendremos que observar ciertas medidas que salvaguarden las condiciones de sanidad y seguridad. Además, será preciso dar nuevos pasos en materia de adecuaciones en los contenidos escolares. Y, sin dudas, en los aspectos metodológicos que se relacionan con las formas de aprender.

Está dicho que los colegios son el lugar del conocimiento. También, son el ámbito propicio para la socialización de los chicos. Seguramente habrá mucho que reconvertir en materia de ciertos hábitos y condiciones de socialización que tienen como ámbito de promoción a las instituciones educativas.

Vemos algunas imágenes de las “burbujas” de Sala de cinco años, tal como han sido autorizadas por la autoridad educativa. Una oportunidad de encuentro, de revinculación con el Colegio, que hemos buscado capitalizar todo lo posible.