Educación / Doctor Pedro Barcia
Un "corpus" de lectura

Síntesis de la primera exposición oral, de las tres dictadas, correspondiente al día jueves 10, en el marco del 42º Curso de Rectores del CONSUDEC, del 8 al 11 de febrero de 2005.

1. Fauna y tipología de estáticos y simuladores

La situación general de la educación en nuestro país, en los niveles de EGB y Polimodal, no es grave. Es gravísima. Lo repetimos con tristeza pero sin desánimo. La toma de conciencia es el primer paso para la recuperación. Principio quieren las cosas y la radiografía es la llamada de atención para la restauración de la salud.

Frente a esta realidad indiscutible se han dado diferentes reacciones. Ensayo con ellas una suerte de tipología de las actitudes inoperantes. Identificarlas es preciso para que usted sepa quién no va hacer nada por nosotros y por los chicos, y no confundirnos pensando que los tenemos de compañeros en la labor de rescate de los valores educativos.

1. Los apocalípticos que condenan con iracundia todo y denuncian una satanización general. Proponen hacer tábula rasa con todo y comenzar de nuevo. Por ejemplo, anular la Ley Federal de Educación.
Esta especie me recuerda el consejo del médico catalán, que nos cuenta Juan Bernet, a la madre que le lleva su hijo con muchas deficiencias: "Señora, haga otro nuevo".

2. Los elegíacos que se lamentan por lo que hemos perdido, tienen ojos en la nuca y "Manejan mirando el espejo retrovisor", como dice Mc Luhan. Lloran por la leche derramada y los bienes perdidos. El llanto sostenido sobre la desgracia concluye en un placerse en la jeremiada, sin salir del quietismo.

Habría que recordarles aquella frase del teatro de Lorca, cuando la vecina le dice a la mujer dolida y llorosa sin salida: "Mujer, ten caridad de ti".

Estas dos actitudes -reiteradas en congresos y jornadas- son estáticas, no generan el menor cambio. Sí dan cierta tranquilidad al vociferante y al lloroso respecto de que han cumplido con su deber en esta cuestión. Podríamos denunciarlas como ingenuas si no fuera que resultan perniciosas. Está probado, por la verificación más elemental, que ni el insulto condenante ni el llanto lastimero cambian la realidad. En esta hora vacía de proyectos viables, urge rescatar lo que llamamos "la cultura del proyecto"(1).

A las dos categorías anteriores, les sumamos otras más.

3. Los gatopardistas. Recordemos la obra teatral de Lampedusa, o la película con Burt Lancaster, don Fabricio, y su sobrino, Alain Dellon. En medio de revueltas y cambios de sistema, el tío (Burt) calma al muchacho: "Cambiemos algunas pocas cosas para que todo siga igual". Es la cultura de la simulación del cambio, del parche, de "atalo con alambre", Copani dixit. Se hace como que se hace. Los argentinos son expertos en variantes: decir y no hacer, hacer otra cosa de la que se dice, hacer lo que no se dice, etc.

El gatopardismo tiene dos razones que lo generan:

3.1. El oportunismo político, que se vale del arte de la simulación de cambios en el campo educativo. Pero nada es medular, sino maquillaje; ni siquiera chapa, solo pintura. El hacer olas con cambios se paga con rédito político.
3.2. La carencia de proyecto disimulada en improvisaciones, con el venerado "repentismo" porteño, que manotea medidas de cualquier estante.

El dilema es de hierro (y es aplicable a todo nivel directivo): usted sabe lo que hay que hacer pero no lo hace, y, por tanto, traiciona a su función al no ejercer la autoridad que asumió; o, usted no sabe qué debe hacer. Lo que debe hacer es renunciar. Porque si un ciego guía a otro ciego, los dos dan en el pozo, dice la Escritura. Y si el ciego guía instituciones, los efectos son catastróficos.

4. Los falsos generalistas. Los falsos generalistas en el campo de la educación se mueven como los diplomáticos, poniendo ya un paño frío, ya un paño caliente sin que sepamos, finalmente, por qué baraja se juegan. Es difícil disentir con ellos porque sus enunciados son tan latos e imprecisos. Son inasibles, e inapelables, es como procurar buscarle manija a una pelota (salvo la del pato, claro). Son parientes de los adeptos a la New Age, donde todo se asocia con todo y no hay límites entre las realidades. A esta laya de gente parece que se refería Thomas Carlyle, en su novela Sartor Resartus, cuyo protagonista tiene un título universitario de "Doctor de cosas en general". Parece egresado argentino. El generalista es instrusivo y opinólogo. No se mete con la física cuántica ni con antropología, pero sí con lo educativo. Tiene lo que en nuestro país se llama "una idea general" que, en rigor, es una idea "conscripta reclutona". Y acompaña su afirmación del tener esa idea general con un movimiento oscilante de la mano, abierta horizontalmente, que denuncia que lo que maneja es un "masomenismo" incierto.

No propone ninguna medida concreta, ninguna delimitación de cuestiones. Y práctica la argumentación, frente a cualquier propuesta de cambio definido, de que ella es muy puntual, muy particular, que lo que hay que cambiar son las estructuras. Eso significa postergar la acción hasta la Parusía, pero a la tarde. Son éstos, esterilizantes para cualquier iniciativa.

5. Los confusionistas. Son los que hablan caliginosamente, con abundante jerga críptica, que se alza como muro de humo ante Juan Pueblo o Juan Maestro. Parte de la reforma educativa se expresaba en este nivel. Aconsejo a los educadores, maestros y profesores, que no se desanimen frente a los textos abstrusos y casi ininteligibles. No se sume al cabeceo afirmativo de los que no entienden pero simulan.

2. Planteo previo a la propuesta

Trazada la galería de la fauna de los que no hacen nada y de los que simulan hacer algo, para que se los reconozca con rapidez, a primera vista, y no nos hagan perder tiempo, vamos a las propuestas concretas. La de esta exposición se referirá a la necesidad de disponer de un corpus de lecturas fundamentales de entre las que elegir para perfeccionar la lectura comprensiva, supuestamente consolidada en el segundo ciclo de ESB, despertar el gusto por la lectura y generar el hábito lectural.

Se sabe, por informes oficiales, que asciende a más del 60% el número de los egresados del Polimodal que no ejercitan la lectura comprensiva con efectividad. Recuérdese el caso del magnate e industrial norteamericano, Iaccoca cuando apoyaba las campañas a favor de la lectura comprensiva. Los congéneres se burlaban de él al atribuirle preocupaciones humanísticas. "Nada de eso, decía el ejecutivo, si un obrero no lee correctamente no puede entender el manual de instrucciones para el manejo de la máquina a su cargo y la estropea o no hace bien el trabajo". Eran muy concretas razones pragmáticas las del acaudalado varón de empresa. Estamos en presencia de una situación grave:

a) En la mayoría de las escuelas y colegios, sobre todo en los oficiales, no hay corpus propuesto, selecto y definido de lecturas valiosas, dispuestas graduadamente para el crecimiento espiritual y cultural del alumno.
b) En la mayoría de los casos, se ha excluido el libro y se manejan con esos muñones textuales que se llaman fotocopias, descontextuados de la obra de origen.
c) Se trabaja con textos sin valor literario ni densidad semántica, ni trascendencia humana general. Es escasísimo el tiempo destinado a la lectura para diluirlo con obritas insignificantes, versitos ñoños, o textos de chicle: esos que remedan el movimiento masticatorio pero no dejan ninguna nutrición; en los que se hace como si se leyera, pero sin ningún provecho.
d) Con el tiempo se fue aflojando la exigencia de lectura de ciertos textos fundamentales, a partir de la falacia del respeto a la responsabilidad y a la libertad del alumno y con el argumento de que lo obligatorio es autoritario. La responsabilidad no es un valor congénito en el muchacho, debe cultivárselo y motivarlo para que lo encarne en su conducta cotidiana. Y eso se logra a partir de exigencias y verificaciones constantes de consignas y cumplimiento de ellas.

En cuanto a asimilar lo obligatorio a lo autoritario, segunda falacia repetida, debería repensarse que la cultura del facilismo es la responsable de casi todos lo males en nuestro país. Cualquiera sabe que la cuesta abajo es más fácil que el ascenso, pero el tobogán no educa, sino la cuerda con nudos para subir es la que fortalece el cuerpo.

Los que predican los dos principios anteriores no han estado frente a alumnos en un aula. Son teóricos de gabinete, de escritorio. Basta que uno procure componer una clase con la participación activa de los alumnos, después de haberles indicado la lectura de un texto con la debida anticipación e insistencia, para toparse con la cruda realidad de que sólo un 5% lo ha leído. Y la clase, al pozo.

Estos teóricos son de la especie que alzan tronos a los principios y luego andan pidiendo cadalso para las conclusiones.

e) Aprendí en la colimba (corre, limpia, barre) que orden impartida y no verificada es inexistente. Lectura indicada y no evaluada, es un gesto inútil como timbre de panteón.

3. Necesidad de un corpus selecto de lecturas

a) El tiempo dedicado a la lectura en la programación oficial es ridículamente estrecho. Es efecto de una desaprensión pedagógica (no meta aquí la cola la teoría de la conspiración que sostiene que hay una intención en sacara a nuestros muchachos y chicas pavotes y manipulables)) o una torpeza de oso ciego. De cualquier manera los efectos son arrasadores.
b) El número de alumnos por clase suele ser muy alto para que pueda hacerse un seguimiento efectivo y una atención personalizada del rendimiento y proceso lectural de cada uno.
c) Luego, urge elegir, con mucho rigor, qué textos se darán como de lectura obligatoria, y cuáles de lectura ampliatoria o complementaria, etc. pues no podemos darnos el lujo de perder tiempo.
d) Los textos elegidos deben nutrir con médula de león a los muchachos y chicas y no ser maquillaje y mero entretenimiento. Como instruía Rabelais para el acceso a su propio texto: "La educación consiste es roer el hueso duro para sorber el tuétano nutricio". Textos con médula, no con aire. En uno de los libros que propongo se visita el país de los aerófagos: los que se alimentan de aire. Pobre gente. ¡Pobre gente, nada!, cómo si habláramos de otro mundo. En qué otra cosa se convierte a nuestros alumnos al darles lecturas insustanciales, tratándolos como si fueran idotas. Porque n o nos engañemos, hay dos extremos en la estimación del alumno por parte de algunos docentes y autoridades educativas: o se lo ve como un enano o como un bobo.
e) Los objetivos concertados de una buena selección de textos cumplirá varios objetivos:

1. Despertar y consolidar la conciencia de la necesidad del dominio de la lengua como el mejor medio de comunicación inventado por el hombre y atención vigilante a su cuidado.
2. La voluntad de acrecentamiento incesante en la destreza en el manejo del sistema lingüístico.
3. El desarrollo gradual de la imaginación.
4. La formación del gusto estético.
5. La inteligencia de comprensión de varios sentidos en un texto.
6. La satisfacción del goce sostenido por la lectura.
7. El desarrollo de la flexibilidad comprensiva y la tolerancia.
8. El valor del diálogo, para la convivencia social y la vida democrática,
9. La formación de una conciencia moral.
10. El sentido de la tradición humana y de las innovaciones de las generaciones.
11. La formación de una actitud integradora frente de lo nacional, lo hispanoamericano y lo universal.
12. Facilitar el sentido de pertenencia y la identidad cultural nacional.
13. Y tantos valores más, que se apoyan en la lectura y hallan en ella el principal alimento y estímulo(2).

4. Propuesta de un corpus de lecturas para 3° de EGB y Polimodal. Se trata de una propuesta revolucionaria y respetuosa. Revolucionaria ("re-volución", es girar en torno a un eje) porque nace de dar vueltas en torno de sí e ir viendo qué ocurre en el dintorno, considerar cuál es la situación del contexto en que estamos parados. Y "respetuosa", porque a esa realidad circunstante la hemos observado con detenimiento ("re-spectum", mirar dos veces).

Desde la Reforma Educativa no se nos propuso ningún corpus básico de lecturas literarias que orientara a los docentes para la elección de textos por incluir en la programación. Cuando consultamos oficialmente, el primer año de la reforma, sobre esta situación, desde el Ministerio nacional se nos contestó que se daba una libertad electiva a los maestros y profesores. Noble enunciado, si no disfrazara una falacia. Para poder elegir con acierto y eficacia probada los textos literarios y culturales convenientes para la docencia, hay que tener competencia y autoridad en el terreno. En todo recurrimos a expertos (para arreglar la plomería, el televisor, sacarse una muela) pero para esta tarea y casi todas las educativas, se parte del supuesto falso de que no es necesaria una especial preparación: todos estamos bien capacitados y dotados para ello. Esto recuerda el enunciado surrealista de Breton: "Tout le monde President". ¿Qué formación real le hemos dado a los maestros de la ESB para proceder a esta selección, a los profesores del Polimodal? Poca, o ninguna. Ellos hubieran preferido, sin lugar a dudas, cierta orientación en el difícil arte de la elección. Pero no, se los liberó en la pampa. Y el efecto no podía ser otro: quedaron apampados ("empampados", decíamos los argentinos del siglo XIX). Porque lo que dice Güiraldes de la pampa es aplicable a muchos terrenos de la vida intelectual, cuando uno se enfrenta con una vastedad ilímite de ofertas para elegir de entre ellas: "La pampa es un callejón sin salidas para el flojo", y para el neófito, agreguemos; pues no se trata solo de coraje, entusiasmo o buena voluntad. Entonces se dio una infeliz consecuencia: los docentes se vieron movidos a componer su "antojología", con la mejor de las voluntades, pero no siempre con el mejor de los efectos, librados como estaban a sí mismos.

Es curiosa esta propuesta de "libertad" de elección, cuando las autoridades educativas en otros terrenos nos tratan como niños de pecho, a los que hay que indicar, taxativamemnte, qué pasos dar, de qué longitud, etc. y operan, como Platón en la mal llamada República, controlando hasta qué canciones de cuna entonan las nodrizas. Son difíciles de evitar las tentaciones platónicas, en esta acepción, en materia educativa. Recuérdese cómo, después de estimular a la libertad, nos acotaron, con absoluta inflexibilidad, hora a hora el desarrollo de cada contenido, tema y sub tema, a través de las desgraciadas y nocivas resoluciones de aplicación de la ley.

Es imprescindible que para la formación cultural integral del alumno (desarrollo de la imaginación, enriquecimiento de la lengua, apreciación de sentidos, desarrollo creciente de aptitudes y estrategias comprensivas, educación estética, etc.) por un lado, y para la consolidación de la identidad cultural argentina y la apertura a lo humano general por el otro (ejemplo de Adán Buenosayres), sea imprescindible la constitución de un corpus de lecturas. El vocablo "corpus" es polisémico. Aquí lo uso como designación de un conjunto selecto de obras literarias y de pensamiento, de varios autores, de diferentes lenguas y de tiempos diversos, organizados en una propuesta conjunta(3).

El corpus de lecturas, que incluyo en apéndice, es una propuesta concreta basada en: a) una larga experiencia docente, ejercida en todos los niveles de la educación, desde el primario al posgrado, a lo largo de cuarenta años; b) una aplicación y ejercitación concreta en varios colegios comunes y especiales, a lo largo de un cuarto de siglo; c) una frecuentación dialogada con grandes maestros argentinos y extranjeros sobre este tema; d) una frecuentación reflexiva de vasta bibliografía; e) la compulsa de diversas experiencias aplicadas en nuestro país y en otros, en el terreno de selección de corpus.

No se trata, pues, de una improvisación. He meditado mucho sobre las razones de inclusión o exclusión de cada uno de los libros que consideré. He llamado a la lista, para bautizar a la criatura: Cien de las mejores obras maestras universales. Digo "Cien de las mejores", y no, como abusivamente dicen algunos antólogos, caso de Menéndez Pelayo: "Las cien mejores poesías de la lengua española". Mi enunciado es una manera clara y prudente de evitar hacer del corpus una tabla de la ley, intangible. Otro colega podrá proponer otro corpus con diferencias selectivas. Lo que sí es seguro, es que coincidiremos en más del 50% del contenido, porque la mitad de los libros propuestos son, como se dice en la jerga hípica, números puestos. Hay obras inevitables, felizmente inevitables.

Hay que salir al paso de un argumento muy reiterado en nuestros días, en todos los terrenos, manejado, especialmente, por aquellos que no han propuesto nada y saben que no podrán hacerlo, por desconocimiento del vasto campo en el que hay que elegir. Me lo enunciaba un periodista hace unos días: "Usted propone su lista, ¿pero por qué va a aceptarse esta lista generada por una sola persona, en lugar de buscar el consenso de medio centenar o más de personas? . Deberíamos convocar a una discusión sobre esta cuestión a un número grande de docentes, en un debate abierto".

Primera cuestión: este corpus se propone, se lo pone por delante, como en oferta, a los docentes. Usted lo toma o lo deja. Nadie obliga. Me ha llevado tiempo, que es lo que más me cuesta donar, el elaborarlo y lo he hecho con voluntad de servicio, de asistencia a mis prójimos colegas docentes que: o son inexpertos porque recién comienzan, o han sido extraviados por tantas contramarchas de propuestas, o no tienen tiempo suficiente para pensar y repensar -como a uno se le da a esta altura de la vida, con cierto espacio-, porque la tarea del aula, y las del aula proyectadas en casa, no le dejan resquicio sino para dormir algo. Ahora bien, si un número de docentes lo adopta es por dos razones: a) porque advierte la seria carencia de un corpus, se da cuenta de su necesidad imperiosa y no tiene propuestas reales de ninguna naturaleza. La desesperación lleva a agarrase del clavo ardiente. O, b) por todo lo anterior y, además, porque reconoce en uno a persona autorizada para aconsejar o sugerir en este terreno, lo que es un valor agregado. Del viejo, el consejo; así de simple. ("Viejos son los trapos", diría mi tía; digamos, por autorrespeto: "Del mayor experimentado, la opinión autorizada". Suena mejor).

Segunda cuestión: el enfermo está en terapia intensiva (que es el caso de la ausencia de corpus en 3° de ESB y Polimodal), y la propuesta de esa índole de gente con "iniciativa" es la de llamar a todos los médicos de la comarca para consulta compartida. O lo matan los trescientos galenos que lo examinan, con tanto manoseo, sondeo y auscultación, o se muere en tanto espera que "se decida, consensuadamente, acerca de los procedimientos convenientes para la terapéutica apropiada que no sea contradicha por los distintos sectores de la opinión médica". Son formas de no decidir nada. En este terreno, más vale pocos y entendidos que muchos opinólogos. Se sabe que si todos los niños nacen con un pan debajo del brazo, los argentinos nacemos con una cuchara para meterla en todos los platos. Tráiganme cinco personas que se hayan ocupado de pensar en este problema los últimos cinco años, pero no gente que en su vida se planteó la cuestión y se la convoca para que "empiece a pensar". Estamos fritos con esa convocatoria de opinantes que concurren en blanco, vírgenes mentales respecto del problema(4).

Esta gente es apta para las mesas redondas de cierta televisión que nos muestra en cámara, cómo algunos convocados empiezan el gesto del pensamiento, al menos, con esfuerzos de parto de nalgas. Es la teoría romántica del pueblo delirando en la plaza para generar el cantar de gesta. Es irreal. En esto cuentan los antecedentes. Pero, ya se sabe, según el monótono pero cierto monorrimo:

En lengua y educación
todos juegan opinión,
sin mediar la reflexión:
con pura improvisación.

Tercera: es muy saludable que otros propongan su corpus meditado. Una profecía fácil, se va a verificar lo dicho: más de la mitad de coincidencias con el listado propuesto.
Cuarta: el mecanismo kafkiano de postergación infinita de soluciones (se dice que si Kafka hubiera nacido entre nosotros hubiera sido un autor costumbrista) es uno de los hábitos argentinos.

Podría haber ensayado, y no es mala idea, algo parecido a lo que hizo César Fernández Moreno cuando selección cien poemas de su padre, Baldomero: propuso 99 y dejó la n° 100 en blanco para que lector situara allí su preferida, no incluida en el conjunto por el antólogo.

5. Criterios para la selección del corpus

Veamos, sintéticamente, los criterios en que se apoya mi selección.

1) Cubre un espectro de tres mil años de vida histórica del hombre.
2) Integra obras de muy diversas culturas.
3) Asocia, en convivencia, cosmovisiones diversas, y aun encontradas entre sí.
4) Incluye las más grandes obras de la literatura universal y del pensamiento y algunas de las mayores de la literatura hispanoamericana y argentina.
5) Propone situaciones de complementación, al allegar obras confrontadas, como Facundo y El gaucho Martín Fierro; o autores de pensamiento no asimilable.
6) Aconseja la lectura de clásicos antiguos, clásicos de América, clásicos contemporáneos y argentinos, para poder apreciar la permanencia de los grandes temas que cuestiona al hombre y los diversos enfoques y reelaboraciones que épocas y creadores les han dado.
7) Estos cien libros son clásicos por varias razones: porque son aptos para la "clase", porque sus contenidos nos problematizan (verbo horrible, pero necesario) y cuestionan, aunque tengan una edad de dos mil años (Ortega y Gasset), porque muestran permanente actualidad y lozanía (Ezra Pound).
8) El centenar comprende obras de distintos géneros clásicos: épica, narrativa (cuento y novela), teatro (comedia y tragedia), lírica, ensayo, historia, etc; y de géneros erróneamente llamado "menores", como la ficción científica, el relato policial, etc.
9) Es un listado balanceado en proporciones en cuanto a lo antiguo y lo moderno, lo escrito en otras lenguas y en español, etc.
10) Se trata de obras enteras, de libros completos, no de selección de cantos, capítulos o partes. No hay ninguna versión reducida o abreviada, con jibarismo textual: obra de reducidores de cabezas "civilizados", o cultivadores de las secciones de Reader´s Digest: "Los clásicos para ser leídos en una hora".
11) He elegido las traducciones más consagradas de cada obra no escrita en español. En un solo caso sugiero una versión actualizada respecto de la lengua (Cantar de Mio Cid).

Estimo que, a lo largo de los seis años del lapso comprendido entre el 3° de ESB y el Polimodal, se podrían leer unos 48 libros: 5-6-7 y 10-10-10, respectivamente. De modo que de entre cien libros propuestos, los docentes pueden elegir la mitad, y dejar la otra mitad como corpus ampliatorio, para sugerir su lectura a los alumnos que se interesen por explorar el campo espontáneamente.

La propuesta de estas "Cien de las mejores Obras Maestras universales" se ofrece para que los docentes espiguen de entre ellas las que les resulten adecuadas a edades e intereses de los alumnos, para la integración de contenidos programáticos, en razón de determinados objetivos, etc. Disponer de este conjunto sugerido permite varias formas de combinatoria, a lo largo de los seis años finales del proceso educativo obligatorio. Pero queda claro, por supuesto, que la caja de herramientas no hace el trabajo sola. Esta Biblioteca de las Cien Obras alcanzará su verdadera significación trascendente solo en manos del docente que sepa valerse de ellas mediante la elección apropiada y adecuada y la práctica del comentario de textos, como vía efectiva para incorporar al alumno en una participación activa en la compresión y análisis de cada texto.

Corpus propuesto

Siguiendo la iniciativa del Dr. Barcia, hemos adaptado su lista a nuestras posibilidades y al espíritu del Colegio.

EGB

4 d´Amicis, Edmondo: Corazón (colección Grumete)
4 Dahl, Roald: Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda.
4 Quiroga, Horacio Cuentos de la selva
4 Spyri, J.: Heidi ; Gretle; Jorli (Col. Robin Hood)
4 Tritten, Charles: Heidi y Pedro (Col. Robin Hood)

5 Lewis, C.S. Crónicas de Narnia
5 Saint Exupery, E. El principito.
5 Salgari, E. Sandokán o Alcott, L.M. Mujercitas
5 Kipling R.: El libro de las tierras vírgenes (ed. Varias)
5 Sánchez Silva, José: Marcelino pan y vino (A. Bello)

6 Del Campo, Estanislao. Fausto
6 Kipling, Rudyard. El libro de la selva.
6 Wilde, Oscar. Cuentos y narraciones, Biblioteca Emecé de Obras Universales.
6 Twain, Mark. Las aventuras de Tom Sawyer.
6 Verne, Julio. Dos años de vacaciones
6 Stevenson, Robert. El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde

ESB

7,8 y 9 Castellani, L. Camperas

7 Wallace, Lewis Ben Hur
7 Conan Doyle, Arthur. Aventuras de Sherlock Holmes.
7 La Biblia. Antiguo Testamento: Génesis, Sapienciales, (desde Historia).
7 Mellville, Herman. Moby Dick o la Ballena Blanca.
7º Swift. Jonathan. Los viajes de Gulliver. Traducción de la Biblioteca Personal, de Borges.
7º Verne, Julio. Viaje al centro de la tierra, Colección "Sepan cuántos...", n° 114 y 116, respectivamente, Ed. Porrúa.

8 Dickens, Charles. Oliver Twist.
8 Wisseman, Cardenal Fabiola (colección Grumete) (Billiken)
8 Defoe, Daniel. Aventuras de Robinson Crusoe.
8 Wilde, Oscar. El retrato de Dorian Gray. Traducción de Santos Mauro, Fabril.
8 Stevenson, Robert. La isla del tesoro,
8 Chesterton, Gilbert Keith. El candor del Padre Brown. Traducción de Alfonso Reyes.
8 Mansilla. Lucio V. Una excursión a los indios ranqueles.
8 Coloma, L..: Jeromín (col. Austral) Vida de Don Juan de Austria

9 Rostand, E..: Cyrano
9 Chéjov, Antón. Cuentos. Traducción de Alianza.
9 Güiraldes, Ricardo. Don Segundo Sombra.
9 Harte, F. Bret. Cuentos del Oeste.
9 Las mil y una noches (selección).
9 Wells. Herbert G. La máquina del tiempo.
9 Poe, Edgar A. Cuentos. Traducción de Julio Cortázar.
9 Quiroga, Horacio. Cuentos. Antología.
9 Wast, H. El camino de las llamas

POLIMODAL

1ºP Homero, Odisea.
1ºP Sófocles, Edipo Rey. Antígona. Traducción Asella Alamillo, de la Colección dirigida por Carlos Garcpía Gual, Editorial Gredos.
1ºP Platón. Apología de Sócrates. (en Filosofía)
1ºP. Aristóteles. Ética Nicomaquea. (en Filosofía)
1ºP Virgilio, Selección. Horacio. Selección. Traducción de Agustín Millares Carlos. Clásicos Jackson, vol. IV
1ºP Cicerón. Sobre la amistad
1ºP Anónimo. Cantar de Mio Cid. Versión moderna en verso de Pedro Salinas o en prosa, de Alfonso Reyes.
1ºP Anónimo El Cantar de Roldán

2/3º P. Balmes, Jaime. El criterio.
2ºP Calderón de la Barca, La vida es sueño. El alcalde de Zalamea.
2ºP Anónimo. EL Lazarillo de Torres.
2ºP Chesterton, Gilbert Keith. San Francisco.
2ºP Lope de Vega, Fuenteovejuna. Selección de poesía lírica, básicamente sonetos.
2ºP Moliére. Tartufo o El misántropo
2ºP Moro, Tomás. Utopía.
2ºP Núñez Cabeza de Vaca, Alvar. Naufragios.
2ºP Shakespeare. Hamlet., y Macbeth . Traducción de José María Valverde. Romeo y Julieta, traducida por Pablo Neruda.
2ºP Tirso de Molina. El burlador de Sevilla.
2ºP Cervantes. El Quijote

3ºP Pascal, Blas. Pensamientos. Selección. Traducción de Oscar Andrieu. Fondo Nacional de las Artes.
3ºP Tolstoi. I. La muerte de Ivan Illich.
3ºP Antología de la literatura fantástica de J. L. Borges, A. Bioy Casares y Silvina Ocampo. (u otra)
3ºP Borges, Jorge Luis. Ficciones.
3ºP Dostoviesky, Fiodor. Crimen y castigo.
3ºP Hernández, José. Martín Fierro..
3ºP Orwell. George. 1984. Traducción Rafael Vázquez Zamora, Ediciones Destino.
3ºP Palma, Ricardo. Tradiciones peruanas. Selección.
3ºP Shelley, Mary. Frankestein. El nuevo Prometeo. Traducción de Manuel Serrat Crespo.
3ºP Castellani, L. Su Majestad Dulcinea.

_____________

(1) Barcia, Pedro Luis. "La cultura del proyecto", en La Nación, Buenos Aires, sábado 29 de marzo de 2003, Suplemento Utopía, p. 11.
(2) V. mi tercera exposición sobre "Los valores de la lectura", en este 42° Curso de Rectores, del CONSUDEC, el viernes 11 de 2005.
(3) No uso el vocablo "canon" aunque puede hacérselo sinónimo de "corpus", en una de sus acepciones. El grecismo "canon" se ha hecho centro de encontradas disputas y ha generado una vasta bibliografía teórica y aplicada sobre él. Por estar en el ojo de la tormenta, conviene dejarlo de lado, particularmente, por el carácter de dogmático con que algunos lo han usado, retomando uno de sus usos originarios en la tradición escriturística hebrea y luego cristiana.
(4) Recuerdo cuando José María Castiñeira de Dios tuvo la excelente idea de editar, desde la Secretaría de Cultura de la Nación, la "Colección Identidad Nacional", de ciento un títulos, compuesta por autores argentinos, me convocó para colaborar en su preparación. En tres tandas, envié por fax los listados hasta llegar a cien. De esas listas, se adoptó el 90%. El conjunto de autoridades convocadas a reunión, llevó un título o un par de títulos al cónclave. Esa es una realidad que veo repetida de continuo. Esto hace que uno se tenga fe, como quien dice, y que no está caminando fuera de la huella, ni improvisando propuestas. Y lo reafirma en los intentos.




Pardo 2068, Muñiz - (1663) Provincia de Buenos Aires - República Argentina
Te. 4667-1133 / 4664-5658 - Fax 4667-0664 - mensajes@sagrada-familia.edu.ar